Mi doble vida?

La he tenido, tal vez no al estilo de la doble vida de Verónika, aunque confieso que he llegado a pensar que así está ocurriendo y que cada vez que soy ingresada algo así ocurre con mi otra yo en algún lugar del mundo. Y por qué no?, si cada vez que soy ingresada muero un poco y algo de mi nace otra vez. Confieso que en más de alguna oportunidad quiero creer en la prolongación de mi vida aquí o donde sea.

Hoy descubrí que soy feliz a mi manera. Es un estado extraño. Es levantarme por las mañanas a regañadientes, pero con la necesidad infinita de estar despierta, vestida y bebiendo un café junto a un cigarrillo y el gato. Es la necesidad de caminar rumbo al cuarto de mi hija a verla, simplemente contemplarla. Es abrazarme por el frío sin tener la necesidad de abrigarme más de lo que estoy. Es cantar a capela, sin vergüenza de mi misma, mientras sujeto el mate. Así es, este estado de felicidad se condice con acciones que suelen ser múltiples a la vez que únicas en su momento.

Ahora, tras una ducha caliente y el cabello húmedo, me animo a cantar una canción.