Él llama y yo …

Él llama y yo no respondo. Él me mira y yo balbuceo. Este hombre que me acompaña con sus manos grandes, sus gafas oscuras, sonríe si le hablo de mis penas y me anima a sobreponerme. Quisiera sentir que lo amo, pero mi amor está lejos por allá perdido en alguna rivera o en algún rincón en la montaña. Y si mejor espero? y si despierto y dejo de mirar esas manos que se dibujan en mi cabeza y de paso dejo de mirar el teléfono?

Vaya ideas que pasan por mi cabeza, tal vez estas melodías cumplan su función de someterme a la tranquilidad a toda prueba. Suena como novela a lo Corín Tellado, pero si tengo que escuchar voces pseudomísticas para alcanzar la ola sin gran tropiezo, bienvenidas sean.

la siquiatría …

La siquiatría es una manía modeno-occidental que ha trascendido y bendecido nuestros altibajos como si fuera la verdad absoluta, que provee de la solución definitiva a nuestros ciclajes. Si alguin cree en aquello debe estar compensado gracias a las maniobras de semejantes dueños de la verdad síquica. Creo que no estoy en condiciones de avalar semejante afirmación. Creo que mis oscilaciones son parte importante de mi esencia y que su cura sólo podría significar la destrucción de mi ego.

Creo que es más propicio incorporar otros medios para sostenernos en el tiempo. Como diría yo en un estado de manía, para aprender a sostenernos en una tabla de surf.

Un ejemplo de aquellos medios puede ser la tan vedada taza de café o el negado placer de trasnochar a la luz de las velas en la espera de un ambiente embriagador -pero siempre sin alcohol, claro-. Como resistirse a esas tardes frente al mar o en el peor de los casos, frente a la selva de concreto que contiene pequeños orificios llamadas ventanas que comunican al vecino la presencia o ausencia de un alter.

Por hora quiero reivindicar las múltiples alternativas a la medicina alópata. En este día, debo confesar que he recurrido a dos. La primera, a las flores que una buena amiga mía decantó en una bella botella de vidrio con claras indicaciones de su uso. La segunda, con una conversación a la luz de la tarde con un bello amigo que se dispuso a compartir una taza de café mientras oía mis pesares altibajos.

Buscando la concentración en un día de dispersión crónica

Abrí los ojos y aún era temprano para levantarme. Esperé un poco mientras entreabría los ojos y estiraba mi cuello aún tenso. Cuando me incorporé recordé que debía ir a la oficina sin falta. No tendría horas adicionales para dormir como lo había tenido la última semana. Me bañé entera, con desgano, pero entera. Me vestí sin notar que los colores no combinaban, pero salí dignamente con la mente medio an alto hasta la oficina que me esperaba con un alto de tareas que trataría de atender.

Y aquí estoy, tratando de salvar el sueño y la pesadez propia de la posmanía. Aunque mmis manos no sudan, los labios aún me tiemblan y mis dedos están algo torpes. En qué estaría pensando cuando me levanté de improviso y fui a caminar por el amplio terreno rodeado de árboles y tanta construcción que se levanta alrededor. Tomé algo de sol mientras fumaba mi enésimo cigarro. Olvidé que había tomado una taza de café, como no voy a estar un poco tiritona.

Volví a mirar mis prioridades en el ppt. No estoy tan lejos, pero tampoco muy cerca que digamos. Ahora escucho unas ondas alfa que encontré en youtube a ver si logro tener algo más de concentración para lo que queda del día.

Él no me llama. Nunca llama, y yo sigo esperando que lo haga. Que patética, como si en verdad lo deseara. Tal vez un poco, pero no tanto. Es sólo el orgullo propio.

Vaya día, tengo los ojos rodeados de un círculo medio café y medio morado. Son mis ojeras, ahora más pronunciadas que de lo costumbre. Queda algo del día aún. Tengo una latera reunión con mis pares y otros no tanto y espero mantenerme en silencio la mayor parte del tiempo para no decir algún disparate. Siempre lo hago. Tengo que salir con algún comentario fuera de lugar, atingente, pero fuera de lugar.

Espero que las ondas alfa hagan efecto. Aún tengo mucho por escribir y mi mente sólo está puesta para cerrar los ojos y pensar en nada. Eso es algo bueno, cada vez que tengo mi mente llena de contenido me disparo o me bajo. ¿Cómo estoy ahora? estoy en un continuo enrte la manía y la pena. Entre la resistencia y la resignación. Entre el amor y el odio por la falta de amor propio. Si tan solo aprendiera a amarme a mi misma, sería más fácil salir de las actitudes patéticas como el buscar o perseguir a quien no corresponde. Al menos no me siento colapsada aunque ese sea el estado de cosas. No puedo darme el gusto de desesperarme. Tengo que cumplir la meta, así tenga que restarle tiempo al ocio, o bueno no tanto tampoco. Como sea, trataré de mantener mi mente abierta a la concentración

De tanto desvelo y café

Llevo semanas durmiendo de noche cada 2 horas. Quise tomar café durante una semana para mantenerme despierta por el día… y no sé que otras cosas que están en algún manual del “Ud. no lo haga” hice. Ahora estoy con los labios temblando las manos algo húmedas y la espalda contracturada junto al cuello y parte de la cabeza. De ciclaje rápido tenía que ser. En un mismo día y me he balanceado de un lado para otro y de arriba abajo. Ahora estoy tomando un respiro, ganando tiempo para sacar de mi cabeza esos pensamientos divergentes que me invitan a realizar actos de venganza contra la vida. Falta poco, falta poco, es como si estuviera arriba de la ola, apretando los pies a la tabla y moviendo mis brazos en una dirección apropiada para que el viento no me eche al agua esta vez. falta poco, sólo tengo que ganar tiempo, respirar y tratar de poner mi mente en blanco. Cerrar los ojos no basta, hay que apretar un poco los hombros o por último encogerlos para que cueste menos respirar. Voy a darme un par de horas para descansar mi cabeza

Días sin dormir

Se me ha dicho en reiteradas ocasiones lo importante que es dormir y dormir de corrido, tener un sueño reparador y todo eso. De lo contrario, se está anunciando una nueva recaída. De hecho, todas mi recaídas partes con semanas previas sin dormir y por eso se me entrega un medicamento adicional para dormir, pero esta vez no resultó.

Cómo puedo sobrevivir al día a día con pastillas para dormir que no funcionan y con un calendario de actividades que debo responder sí o sí para no caer en en tremendo paréntesis que implica una nueva internación.

Hoy resolví quedarme en casa y seguir durmiendo. Mi condición me lo permite, puedo quedarme en casa y no asistir al lugar donde debo trabajar en mi investigación. Es una posición muy conveniente, pero si ahora no fuera así, caería en lo que pasé en aquellas ocasiones en que debía responder a un horario fijo o al menos debía estar presente.

Meses interminables de sicoanálisis, terapias grupales y terapia constructivista me han ayudado a replantear la ideación suicida cada vez que asoma. Ahora mismo eso para mi no tiene sentido, lo reemplazo por el deseo de dormir y no salir de casa.

Creo que esto se va poniendo serio otra vez. Tendré que mirar de nuevo con ppt con prioridades y escuchar algo de música zen.

Alertándome

No puedo pasar por alto el hecho de que sólo hoy abri este blog y ya quiero escribirlo todo. Claro, si estoy en esos momentos en que la ola te tiene en alto y tratas de capearla por todos los medios si no quieres salir atrastrándote hasta la playa. Creo que tengo que remirar mi plan de prioridades antes de seguir el día.