Chocolate para la lluvia

El jueves me vi en medo de un vendaval de aquellos; pensé que mis manos y pies no podrían sujetarse al madero, pero aquí estoy, una vez más con el color en mis mejillas.

Ya no amanezco a las 5:30 am, ni me siento frente al compu a llorar las cuitas. Simplemente amanezco cuando sucede, me duermo cuando acontece y estoy frente al compu cuando mis dedos están listos para danzar a la luz de una melodía llena de sonidos de todos los colores.

Sí, doblemente sí. Mis estrategias de sobrevivencia han cobrado especial sentido, con o sin vendaval, con o sin compañía y con o si respiración obligada. Y es que esa es precisamente mi fórmula: el respiro a paso lento.

Cómo poder transmitir esta paz que me habita? Cierto que las lágrimas estimulan cualquier angustia, pero en mi apaciguan la marea furiosa, una vez que me enjuago los ojos.

Hoy es un nuevo día y, como siempre digo, es un día a la vez.

Bendiciones a quien me lee.

Soleados días de lluvia

Si tuviera que resumir en una palabra cómo he estado por estos días, diría enamorada. Sí, de ese amor del bueno, ese que me habita justo en medio del vendaval de los días, con o sin lluvia. Amando el día a día, las luces y la oscuridad, la locura circular y su cordura. Todo, simplemente todo lo que surja en medio de la ventolera.

Como no va a ser así. Me he levantado a diario a la hora que despierte, sea cual sea. Me sumerjo entre las almohadas en el momento que preciso y me animo incluso cuando los ánimos están que arden.

Desde esta cima, miro hacia atrás los cuartos blancos, teñidos de electricidad y batas blancas, las rejas de un cuarto poco iluminado y los pasillos interminables que conducían al panóptico ojo, que vigilaba sin disimulo los pasos de las internas.

Como no amar todo esto (incluso más), si el color de mis mejillas ya no cuentan con el amarillo violáceo de la mirada. Cierto, así y todo las cosas marchan de la mano con la mía y los días, nublados o no, aclaran mi porfía e insistencia en querer seguir con los pies en la masa del pan que me alimenta.