Mi canción para el viento

Ayer el cielo se vistió de viento noroeste y rememoré los días de arrebato en Valparaíso. No pude evitarlo, fueron días de insomnio, inducido o no, en los que las palabras salían a borbotones.

Hoy desperté a las 3:40 hrs, con los brazos literalmente dormidos y con un sueño aún en mente. Me di unas cuantas vueltas por la casa; no podía ni quería dormir. Los fantasmas hacían que mi cabeza latiera más fuerte y mis manos tocaran las paredes como sintiendo la aproximación de la lluvia.

En este minuto llueve, no mis ojos, pero sí el cielo; momento ideal para cantar unas cuantas canciones al unísono con el viento, ideal para apaciguar las palabras que brotan de la nada, casi sin sentido, en honor a la ausencia de calma.

No puedo negar que desde fines de marzo no he tenido esa estabilidad soñada, esos días en que la luna no afecta mis sentidos. Hoy me entero que la luna llena que se aproxima estará en mi signo zodiacal. Sí, en ocasiones mi vida se rige por esas incógnitas que, irracionales o no, pueden llegar a darme directrices respecto a posibles lugares en los que no debo estar. Como sea, debo admitirlo, ya me he acostumbrado a que la luna llena me llene de incertidumbres y desafíos.

Estoy cansada. Casi no tengo concentración y escribir aquí es el único ejercicio que me inunda la cabeza para decir algo que tal vez no sea coherente, pero que me anima a disipar las dudas que vienen y va.

Las dudas que me atraviesan en este minuto tienen que ver con mi condición diagnóstica. De nuevo me asalta la pregunta: es posible esta melancolía circular, estos vaivenes que me hacen oscilar? Es como si mi vida fuera un manual -tipo hágalo usted mismo- en que se leen síntomas que se ajustan a la definición moderno-occidental-positivista, o como sea. Sí, nuevamente pongo en duda que pueda ser alguien que se trastorna de un lado para otro, en un sentido puro, digamos.

Lo cierto es que en este minuto me figuro casi en piloto automático, respondiendo a estímulos casi imperceptibles. Mi desvelo, sin motivo aparente, me dibujó aún más las ojeras casi púrpuras en mi rostro.

Este día debe ser distinto, especial, lleno de certezas, de lo contrario, para qué me levanté?

 

 

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