La furia, la bendita furia y sus consecuencias

Es así, cada vez que me habita el enojo dejo una estela de pérdidas y abandono. Ayer no fue la excepción; mandé a la mierda a medio mundo y me quedé sentada mirando el espejo a ver si veía algún rastro de humanidad en mi. Todavía lo estoy buscando.

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