Una caminata y luego, caminar

Uno de estos días, hasta los pies se van a cansar. Qué va, mientras los tenga despiertos quiero aprovechar de examinar las veredas que aparecen inexactas ente mis ojos. Es así, son mis mejores compañeros en días de lluvia y sol, incluso si está medio nublado como ahora.

Hoy fue un día de aquellos en que hasta las ausencias me acompañan. No diría que fue un mal día; desperté en vigilia insomne, a pesar del zolpidem. Ya sé, ya sé, es solo un himnótico, pero suele ayudar a conciliar el sueño cuando las ideas revolotean desde mi calota hasta los pies.

Caminé y caminé, sorteando gente que circulaba cual autómata entre la manada y el asfalto.

Caminé hasta (re) encontrarme, hasta visualizar mis ojos que mantuve encerrados detrás de unas gafas oscuras compradas para disfrazarlos de su tornasol apariencia.

Tengo tanto por hacer, tanto por describir pero las manos se ven torpes ante tamaño vendaval de ideas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s