Desvelo

Aún no amanece; buen indicador de que estoy a tiempo de dormir, (me digo mientras toco mi cabeza ahora con menos pelo que antes de ayer).

Resolví salir a caminar para que los fluidos de mi cuerpo decantaran en los pies; así podría seguir caminando como me gusta. Cómo olvidar esos días en que mis dedos tocaban las dunas, las rocas y la orilla oceánica? Cómo no sentir la tibieza del sol que dejó marcas de su presencia en mi cara? Tenía que volver a caminar, no como ayer rumbo a las vías del metro, sino camino a mi nueva ruta.

La caminata consistió en mirar a las personas, deambular entre la manada silente que no notaba mi presencia sin forma aparente. Ahí me figuraba en el mismo recorrido de antes de ayer.

De repente, vino el impulso de quitarme de encima hasta el más mínimo resquicio de dolor. Así, corté mi pelo hasta dejar la nuca al descubierto.

Con un dejo de arrepentimiento ante tamaña mini autoflagelación, regresé a casa, a encontrarme con el escritorio tapado de papeles y libros que esperan ser leídos.

Ahora, me figuro desvelada, frente al compu, bebiendo un vaso de agua, a ver si la madrugada se viste de sueño.

 

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