De cómo me enamoro

Me resulta tamaña tarea describir en pocas palabras lo que emerge en mi cuando un rayo me inunda justo en el centro de mis emociones más íntimas. Y es que puedo llegar a deshacerme en algo desconocido, algo que pocas veces he podido sentir que me habita.

Mis amores han sido fugaces, permanentes y osciladores. Las caricias pueden ser profundas, superficiales y enredadas. Los desvelos pueden estar llenos de luz de luna o de tirantez de dolor y sombra. No sé, tal vez de esos rincones en que se despliega la más alta de las expectativas pueden llegar a estar vacíos de contenido o llenos de mágicos desvaríos.

Hoy me pronuncio en nombre de lo que ahora mismo estoy sintiendo, en silencio tormentoso y en efervescente y honesta plasticidad. No sé qué pasará el día de mañana. Ni idea si esto perdurará o decantará como la sal en un vaso de agua. Lo que si estoy segura es que un abrazo terapéutico vale mil te amo.

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