Aburrida, pero resuelta

Voy a practicar el simple (complejo) ejercicio de vaciar por un momento el vaso lleno de alcantarilla. Miraré a través de la ventana para cerciorarme de que el día aún no se va, para no sentir que perdí uno más y limpiaré mis anteojos que de tanto llorar tienen un empañado crónico.

Quiero recorrer un poco las vías por las que he transitado, estoy segura de que la felicidad que se me ocurrió esconder, una vez más, va a salir corriendo a mi encuentro en el momento menos pensado.

Nací en la primavera de 1972. Hija de padres que se casaron a escondidas una vez y volvieron a hacerlo después de 6 años de separación territorial, por esas razones que condenaron a muchos al dolor y a otros a la amnesia.

Nunca estuve más de 2 años en un sitio, excepto durante la secundaria donde permanecí poco más de 3 años en un mismo pueblo, hasta que regresé a a ciudad.

Según mis padres, tenía 3 años cuando inventé que provenía de otro planeta. Dibujaba mapas en la pared de mi dormitorio y señalaba algún punto en el espacio como mi hogar de origen.

Desde los 8 años viví buscando donde refugiarme. Fue así como llegué a poblar comunidades espirituales, evangélicas, católicas y laicas. Llegué a tener el techo de mi habitación poblado por pirámides hechas de papel, de todos los tamaños.

Desde siempre he amado las piedras; hasta ahora conservo un montón, la mayoría recolectada de sitios en los que he estado y otras regaladas por seres significativos en mi vida.

Aún tengo un baúl hecho por uno de mis abuelos en 1952; entonces guardaba la ropa de mi mamá cuando recién nació.

Tengo 3 libreros y cuento más de 500 libros donde duermo y otros tantos repartidos por toda la casa. Julio Cortázar, Pablo Neruda, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Juan Radrigán, Eduardo Galeano, Virginia Woolf, George  Orwell,  José Saramago, Mario Benedetti, se pelean con Brian Weiss, Allan Kardec, Eliphas Levi, el I Ching y Lao Tse.

Las melodías son uno de los bálsamos más entrañables: Beethoven, Bach, Rage Against the machine, Primus, Queen, Dead Can Dance y otros bailan con Charly García, Perotá Chingó, Inti Illimani y la Violeta Parra.

Nado en el mar como si no hubiera nacido. El agua fría del Pacífico alimenta mis días, pero no puedo negar que el Caribe da esa calma que eventualmente pierdo.

He viajado por todos los medios posibles y he vivido, lo confieso, a más no poder. ¿Cómo olvidar las caminatas  mientras formaba parte de una academia de arqueología a los 14 años? ¿Cómo no tener en la piel los brazos moviéndome directo al límite de la playa? ¿Cómo no tener siempre presente los ojos de mi amado mirándome incomprensiblemente despistado, sin entender qué es lo que me pasa cuando vienen los virajes? ¿Cómo no agradecer la posibilidad de tomar un avión, con mi hija en el vientre o amamantándola? Cierto, mis días han tenido toda la luz que he querido.

Hoy, hace un par de horas, resolví re plantearme el pacto para vivir. Tomé una pomada de árnica y froté los pies de mi hija, los míos y mis manos. Luego, dormí una siesta, de esas que dejan la libertad de detener el día cuando mejor me parezca.

Amo el día y la noche, la luz y la sombra, la risa y el llanto, la utopía y la utopía…

Como sea, este ejercicio de abrazarme, una vez más, me sostiene nuevamente dentro de los arreboles que se anduvieron extraviando de mi vista.

Soy Claudia, mamá, pareja, hija, hermana, nieta, tía, amiga.

Simplemente, gracias, gracias, gracias.

One Reply to “Aburrida, pero resuelta”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s