Entre la voluntad y el chocolate hay una pena de por medio

Me asalta en este instante la necesidad de decir la palabra suicidio, sí, concepto y vivencia que de vez en cuando viene a mi cabeza como cuando voy de camino a las líneas del metro.

Hoy es uno de esos días en que la voluntad se parece a un chocolate que no quiero comer porque estoy saturada del dulzor.  Y es que el peso se me vino encima después de días de crisis por el dolor de mis músculos.

Anoche me desvelé, puse el ojo en el tiempo y se me fue la noche tratando de cerrar los ojos. Es así, me desvelo y la ruta a la realidad se torna color dolor y sinsentido.

Ahora quiero gritarlo a los cuatro vientos, si nadie me oye, mejor. Nadie de los que amo tiene estómago para escuchar que sólo quiero desaparecer, apagar la luz y sus bemoles.

¿Ideación? No lo creo, sólo es una previa.

One Reply to “Entre la voluntad y el chocolate hay una pena de por medio”

  1. Me gusto esta frase en particular “Nadie de los que amo tiene estómago para escuchar que sólo quiero desaparecer, apagar la luz y sus bemoles.” Es tan, pero tan cierto.

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