Tregua para mi espalda

Me levanté con la mañana bien mañana, de esas en que alumbra el frío y la calidez al mismo tiempo, antes de las 7 am.

El agua de toronjil hizo efecto: dormí plácidamente casi sin sentir como la espalda, fundamentalmente, era arrastrada a la pérdida de sentido de la calma. No estuvo mal, acostarme temprano siempre es bueno para evitar recaídas y sobre todo para despertar la lucidez, tan escasa que anda.

Ahora, a continuar laborando.

 

 

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