El tiempo, vaya el tiempo

Refugiándome en las faldas de un cerro. Sí, así estoy en este preciso instante en que, pese a que estoy tecleando frente a un gastado notebook,  siento como pasan las horas a través de mi. Y a través de mi porque no siento que la vida me pase por delante. Simplemente estoy siendo dentro o fuera, con la mitad o entera, con la vida o con la muerte. Todo, todo, todo.

Sí, en este preciso momento me muevo en aguas tibias, claras, sin sobresaltos, sin armaduras, cantando a capella, mirando los cerros que me circundan, palpando la vida sin más aspavientos que una taza de café y un cigarrillo.

Y cómo no lo voy a vociferar a todas luces si hasta el otoño que se avecina me tiene con los brazos abiertos, ni falta hace decir que de par en par. Toda aquí en presencia de mi esencia, la más intensa de las esencias.

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