Me encontré dibujada en el espejo y me espanté

Quedé rendida a mis propios pies. Créanme, verme aún viva después del 31 de diciembre recién pasado es un sueño que no esperaba fuera realidad.

Terminaba diciembre con un puñal en mi mano derecha y un saco en la izquierda. Simplemente fue así. Vacío. Vacío. Vacío.

Remé mar adentro, sin permiso de la vida ni de nadie. Me encontré con mi mortaja y le dibujé una ventana por si fallaba el estruendo del puñal.

El mar, el mar me dejó boca arriba, temblando de frío, con los ojos bien amarrados al presente.

Regresé del mar adentro.

Cobardía? No, misericordia por mis propios inmensos ojos, manos, pies, espalda, cuello, cabello, orejas y mis intersticios.

Aquí viva estoy, después de 20 días de cavilaciones y desvelos, de mixturas y virajes de esos que me hacen temblar, pero viva y agradecida.

2 Replies to “Me encontré dibujada en el espejo y me espanté”

  1. Escribes muy bien, podrias ser una escritora famosa como tu compatriota Isabel Allende, de la cual he leido casi todos sus libros, sobre todo los primeros. Todo pasa, solo somos Peregrinos y Extranjeros en esta Tierra.

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