Siempre hay razones

Buscando en medio de mis recuerdos y mi presente, me asaltan la vista tanta generosidad de la vida misma y sus bemoles.

¿Cómo olvidar esos días llenos de tortura en que recibí el abrazo terapéutico?

¿Cómo no aprender de los tropiezos caídas que alimentaron mi experiencia?

Sí, hoy a un día de haber cumplido 43 me sumo a la cadena de bendiciones que de manera explícita han hecho de mi vida el mejor lugar para recordar el sentido y su voluntad.

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