Maní (alias el cacahuate) para la concentración

El reloj gritó a las 7 am mientras llovía con pena el cielo que estaba detrás de mi ventana. Mi brazo estirado, buscó desenchufar de su agonía al pobre celular que insistía en despertarme. Nada, lo apagué y sin moverme casi, decidí que no era hora para poner los pies sobre la tierra.

11 am. Me figuraba sentada a la fuerza mirando el compu abierto a la espera de mis manos y yo sin remordimientos, evité saludarlo hasta haber tomado los medicamentos y bebido el primer café-cigarrillo del día.

Mediodía. Cómo pasa el tiempo. Aún sin bañarme y con mi mejor cara pálida frente a la pantalla, intentando terminar una labor atrasada desde el viernes. Lo envío y una gota de alivio se mezcló con las de la lluvia que me acompañaron en el nuevo cigarrillo, el número 3 del día.

3 pm. Almuerzo y conversación madre-reconciliada, abuela-historia.

5 pm. Intento recordar los hitos del día porque la calma-desmemoria-desconcentración me tienen en vilo. Otra vez, necesito resetear el compu (ambos:cabeza y ordenador).

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