Me miro el ombligo, sí

Así es, aunque no lo hago en el día a día, en este espacio hablo de mi como si no hubiera más texto, ni contexto, ni subtexto, aunque definitivamente lo haya.

Escribo, para no olvidar por qué estoy aquí, y hablo de lo que pasa por mi cabeza y por mis acciones, como si no hubiera otro espacio donde poder hacerlo, y así es gran parte del tiempo.

Aquí he llorado hasta gemir; he conocido mi capacidad de reír; he conducido mis pensamientos a un momento de placidez y tranquilidad; he combinado mis humores para volverlos una parte de mi, sin negar que tengo lo que tengo y soy lo que soy.

Puedo estar pecando de frívola, egocéntrica, y un largo etc.,  pero es lo que hay, al menos por ahora.

Como sea, creo que no hay nada de malo en ello, mientras no se convierta en una constante en mi vida.

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