Un leve soplido en la espalda

El día estuvo de maravilla: disfruté junto a mi hija, trabajé, en fin, todo bien, cero rollo.

Acabo de cerrar la puerta de mi pieza y un viento frío recorrió mi espalda desde la cabeza a los pies. Andaba casi desnuda, pero ahora estoy aferrada a la lana de un chaleco que me cubre de cabeza a rodillas. Tengo escalofrío.

No hay miedo ni nada, solo una sensación de que hay alguien más en este lugar que me está haciendo una extraña invitación. Es como si una ajena compañía se volviera cercana. ¿Qué diantres será todo esto? No ocurría hace tiempo. Tal vez estoy delirando. Quizás. A lo mejor estoy en medio de una locura circular, probablemente.

No quiero ir a la cama, quiero sentir esto que me está pasando como si fuera una experiencia única, de esas que me llevan a un lugar plácido y tranquilo. Después de todo, una visita no me hará mal.

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