Me vine frente al mar para apaciguar mis propias olas

A las oscilaciones se les enfrenta sin enfrentarlas. Hay que pasearlas, experimentarlas, sentirlas, hasta que no se dé más. Creo que no es suficiente un tratamiento, el que sea, del tipo que sea.  Tampoco la voluntad lo es todo, es en sí una ayuda primordial, una vía de salida, qué duda cabe. Pero a esto, por mi experiencia, se le camina despacio y de lado, con los ojos fijos, pero cubiertos para que no entre el agua.

Así me relaciono con el mar de mis emociones, a pura no resistencia. Ahí se viene la ventolera acompañando el vendaval de olas fuertes; acá estoy esperando con toda mi serenidad disponible. Si no está la serenidad, al menos está la esperanza de seguir por aquí, pase lo que pase.

Eutimia le llaman a ese estado en el que las oscilaciones no se presentan con la magnitud con que se conoce el TAB; eutimia le llamo yo a ir de un lado a otro con las manos apretadas a un madero que si bien se mueve, siempre regresa a la orilla.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

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