Vamos bien

La vida me cambia cuando baja la dosis de quetiapina o se reduce a su mínima presencia. Los efectos colaterales de los medicamentos me habitan sobremanera cuando paso el umbral de la cordura. Cierto, ando como alma en pena.

No estoy muy creativa, ni acelerada, ni ansiosa, ni devastada por la pena. Son buenas noticias para mi y mi familia; acostumbrada a verme con ojeras púrpuras y el paso acelerado o aletargado según sea mi estado emocional.

Hoy amanecí a las 7 am, dormí 8 horas justas y necesarias para empezar un día con calma, sin apuros, y sobre todo acompañada por mis imprescindibles.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

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