Rebobinando…

Siempre, de mi gran desvarío, surge o más bien re emerge lo que llamo mi madero: mi fe y voluntad de sentido.

En este preciso momento estoy tratando de poner orden en las cosas, de mirarlas desde afuera. Lo que veo es a una mujer que está en una especie de tránsito al sinsentido, alguien que está aferrada a un madero en medio de un vendaval de barro y agua. Y me pregunto, qué hay de malo en eso? No son esas situaciones la que le dan la fortaleza a sus días? No es eso un espejo de lo bien o lo mal que está?

Lo que quiero en realidad es ser feliz, estar viva para mi y los míos. Eso, simplemente vivir bien, soñar, bailar, cantar, amar, todo eso al unísono.

A estas alturas he llegado a comprender que mis virajes vienen para recordar por qué estoy aquí, y debo recibirlos y acogerlos como a mi misma siendo niña. Esa niña que se lanzaba de los árboles con los pies descalzos, o que caminaba con sus polleras largas por entre arbustos.

Cómo no estar agradecida!

Mil abrazos y bendiciones a quien me lee.

Claudia

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