En unos segundos vi a mi muerte

Qué decir, volvieron a mi, lento, sin aviso ni provocación. Todavía estoy tratando de sacarlas de mis pensamientos. Las ideas, las ideaciones, las cortadoras de inspiración. Las que me botan al suelo y hacen que me arrastre para buscar oxígeno. Las que se cuelan por la ventana aunque las haya limpiado y sellado como lo hago después de asear. Ahí sólo estaba el olor a cera, el polvo recién sacado y la aspiradora zumbando en el oído. No había nada más que eso, y vinieron para acá. Ni el cigarrillo que tomé para encender con apuro extinguió ese pensamiento que me recorrió entera, como un submarino en mis venas, o algo por el estilo.

Ahora estoy sumergida en abrazos para sanear esta melancolía circular.

Bendiciones a quien me lee.

Claudia

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