El agua está más quieta pero sigo bogando contra la corriente

Quiero, pero realmente quiero sentir que esto está en retirada. Cuento algunos días recurriendo a un SOS para dormir y vencer los inarmónicos movimientos de mis piernas y brazos. No sé como explicarle a mi cuerpo que quiero tranquilidad; y decirle a esas voces que se callen de una buena vez. Voces de las que soy consciente así que sicótica creo que no estoy.  Creo…

No recuerdo la fecha de la próxima visita a la siquiatra. Tampoco recuerdo cuánto tiempo queda por terminar un proyecto laboral. A duras penas muevo mis manos para teclear estas palabras. Tampoco veo al sol que apenas se asoma, recordándome que ya se fue el verano.

Quisiera dejar afuera este torbellino, más bien, quisiera estar fuera, por un momento aunque sea. Pero tal y como estoy, apenas y me alcanza para frenar un poco los pies.

No hay desencadenantes. Tal vez el estrés, o la vigilia por ver a mi abuela bien. Como duele esto. Ver a mi abuela con ganas de no seguir con la insulina, o que le de una buena dosis para parar esto. A calmarla, a frenar sus ideas, y de paso las mías. Ya me han dicho que no puedo hacerme cargo de otra persona que esté padeciendo alguna enfermedad, pero es imposible, impensable dejar que ella esté como está. Afortunadamente a puro canto y caminatas se ha vuelto más apegada a esta vida. Nuevamente, eso creo…

Estoy que reviento. Necesito parar un poco esto, pero no me da. Qué estoy diciendo!! He salido de otras peores. Cómo? Yo y mi madero en medio de la marea. Cómo quisiera que el agua me llegue a los pies, o al menos que no se mueva tanto!.

Estoy tratando de ordenar las cosas en mi cabeza, y creo que es peor. Pero si las dejo al libre albedrío se me escapa la cordura, la poca que me va quedando con todo esto.

Como sea, tendré que aferrarme aunque sea a una ramita mientras surfeo las olas que están puro reventando en mi espalda, y la pucha que duele.

Un abrazo a quien me lee.

Clau

2 Replies to “El agua está más quieta pero sigo bogando contra la corriente”

  1. Hola; así estoy yo aferrándome a mi tabla, aunque ya no me quedan fuerzas. No quiero nada, no puedo hacer nada. Llevo encerrada en mi cuarto varios días. No he ido a trabajar y aunque me preocupa un poco a la vez me da lo mismo lo que piense la gente; nadie sabe lo que duele esto, solo el que lo ha pasado. Mis padres más que ayudar son piedras en mi camino. Mis hijos no comprenden por que aún son adolescentes. Y dentro de toda esta tormenta, trato de ser alguien en quien confiar y con quien puedan hablar. Es muy difícil aparentar una cosa sintiendo otra. Hablar de optimismo, cuando deseas morir, o dejar todo y salir huyendo.
    Bueno, perdona por extenderme tanto.
    Me alegra saber que todo esté mejorando…

    1. Lourdes, yo subo y bajo todo el tiempo. Estoy re cansada y la verdad, aprovecho pequeños momentos de compensación. Pero ya estoy de vuelta a la marea y no me queda de otra que seguir aguantando, aferrada a la cama para no, mejor ni decirlo. Mi abrazo para ti.

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