Cansada

Ayer mi cuerpo cedió a casi tres horas de siesta. Estaba agotadísima, sin fuerzas para nada, pero nada. Simplemente de derrumbé en la cama y mis ojos se cerraron de golpe sin mediar aviso alguno. Desperté con el sudor a flor de piel y las ganas de seguir en la travesía de morfeo.

Pensé que me tomaría más tiempo conciliar el sueño por la noche, pero no fue así. Después de tres horas de acción cinéfila, me fui a dormir con gran premura. Aunque muy ansiosa y fumadora empedernida, caí en un sueño profundo hasta hoy a las 7 am.

Ahora, trato de mantener mi mente despejada y libre de pensamientos de aquellos que me dejan enrevesada y sólo logro tener más sueño. Sin embargo, mi cuerpo pide otra cosa, más movimiento, salir, caminar, con desespero. Pero la verdad, sólo atino a mantenerme quieta, sin ánimos para nada.

Tendré que hacer un gran esfuerzo para continuar con las labores que ayer interrumpí por el sueño profundo de la tarde.

Un abrazo a quien me lee.

Clau

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