Manos temblorosas, ojeras púrpuras

Hablando de mis manos, manos temblorosas, frías y pálidas como mi cara, las siento cada vez más amigas de la ansiedad. Mis ojeras, que llegan a la altura de mis pómulos, me anuncian una nueva impaciencia del día.

Anoche tuve que recurrir al zolpidem. Dormí como un lirón después de un par de horas de intento, concentrándome en mi respiración, como cuando medito. Ahora, temblorosa, me apresto a salir a la calle a mi pesar. Debo hacerlo por un asunto laboral, pero la pucha que me gustaría quedarme en casa recostada en mi cama!!!! Tengo algo de ansiedad en mi cuerpo y un ligero temblor y tensión en mi cuello y sólo quisiera mantenerme horizontal en mi cama, pero eso ya lo dije.

No quiero transmitir angustia en estas líneas, sólo compartir algunos de los signos que formar parte de un ciclaje que me hace virar en dos direcciones a la vez. Qué cansada estoy de todo esto. Si no fuera por mi hija y mi voluntad ya me habría rendido…

Mientras escucho a Víctor Heredia, pienso en que hoy buscaré en mis amistades algo de paz y resignación.

Un abrazo a quien me lee.

Clau

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