La mixtura de mis emociones

Como cada mes hice el recorrido desde mi casa a la oficina de la doc. Iba temblorosa, calmada pero nerviosa, tensa pero flexible, apurada pero con el paso cansino. No tardó en decirme que estaba mixta y que deberíamos ajustar algunos de los medicamentos. Me redujo el aripiprazol y me volvió a dar clonazepán. Además del síndrome de las piernas inquietas , las manos temblorosas y el dolor corporal crónico, no había grandes novedades con mi cuerpo. Con certeza puedo decir que la siquiatra ha sido muy asertiva en ayudarme. Qué más puedo pedir respecto a mi tratamiento farmacológico. Ah! olvidarme de los molestos efectos colaterales.

Pude llenar mi botiquín con medicamentos que me faltaban como la quetiapina, bendita quetiapina que me hace dormir ocho horas de corrido. Claro que ahora con sólo 25 mg y no 100 mg como llegué a tomar alguna vez volviéndome un ente que apenas se desplazaba por la casa. Ni pensar en salir a la calle. Recuerdo que algo similar me ocurría con el litio y el ácido valproico. No era yo, era sólo una sombra de lo que era, casi un zombi.

Como sea, ahora estoy tranquila, con los pies moviéndose pero sin angustia ni nada por el estilo. Bueno, casi. A estas alturas el ciclaje mixto es uno de mis favoritos. Que locura.

Saludos a quien me lee.

Clau

2 Replies to “La mixtura de mis emociones”

    1. Tomas 200? Pues bien, nada, que hay que ver que pasa. Si dormimos las cosas marchan bien, si nos interrumpe la vida, hay que avisar y ver que se puede hacer. Besos y abrazos

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