Hoy más frutas, nueces y almendras para festejar

Me desperté como emergiendo de un sueño de esos que reparan cualquier avería emocional. Mi voluntad hizo que mis pies tocaran desnudos el piso suave. Que delicia de amanecer, si hasta los pájaros esperaron a que me levantara para echar fuera su trinar.

Hoy mi cara está menos pálida, mis ojeras tienes un torneado más claro y mi espalda no se pronuncia como lo hizo los días anteriores. Mis manos no duelen y mi cuello casi no siente la presión esa que me tortura cada vez que debo estar frente al compu.

Río, como si no hubiera razón para llorar, mientras degusto unas cuantas frutas aderezadas con nueces y almendras. Debo preparar la mesa en torno a la cual tomados de las manos mi familia agradecerá por las bendiciones de este año. Río porque si, sin buscar muchas explicaciones, simplemente porque quiero impregnarme del ambiente que recrea mi hija con sus manitas salpicadas de harina y chocolate. Mi niña se acuna en mi.

Pase lo que pase, buenos augurios, siento aquí. No me la ganará la batalla contra la vida, hay tanto por recorrer.

Muchas pero muchas bendiciones a quien me lee para el año que se avecina.

Clau

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