Insomnio

Es de madrugada y he cepillado mis dientes tantas veces como cigarrillos he encendido. Siento mis ojos como si fuese el mediodía, frente al mar y con mis pies chapoteando en el agua, mirando absorta la frontera entre el mar y el cielo.

Mis pensamientos están a mil por hora y mis dedos solo quieren bailar.

Mi pieza está repleta de entidades danzantes que me vigilan por si las veo brillar. Qué digo, si estoy sola, pero es como si este cuarto estuviera atestado de gente, tanta, que no vale la pena ir a dormir.

Ahora qué hago. No quiero recurrir a un S.O.S. No quiero abusar de esas tomas por si me encuentro en una situación de ansiedad crónica. En este momento no es así. Es sólo un instante de encendida vigilia que no quiere someterte al sueño.

Lo he vencido. En este momento sólo quiero disfrutar de la placidez de esta noche escuchando algo de música y leyendo algún libro. Pero no encuentro ni la melodía ni los versos apropiados para esta fiesta nocturna, dignos de rendir un tributo a esta madrugada.

Mientras aprovecho de mirar las estrellas y la luna descubro que he olvidado tomar las últimas dos dosis. Tamaño olvido…

Buenas madrugadas a quienes me leen.

Clau

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