Más tranquila

El cigarrillo de esta mañana me acompañó tras dejar atrás un sueño de esos que te dejan con los ojos despiertos a medio dormir. Salí disparada de la cama, como suele ocurrir en momentos en que el cuerpo, a pesar de su dolor, se estira hasta elongar dolorosamente cada fibra. Qué más da. Lo importante es que me levanté de la cama, salté de un grito mientras mi espalda se incorporaba casi vigorosamente.

Tras un café, dejé como siempre, a mi hija en el colegio para ahora sumergirme en la lectura y en la búsqueda de la capacidad de concentración que se fue a alguna parte.

No dejo de pensar que sigo parada esperando la posibilidad de trabajar en algo que me ayude a mi sustento. Trato de que no sea motivo de preocupación; de tomarlo como una oportunidad para re entrenarme antes de retomar la actividad laboral.

Ahora que miro mis manos, noto que tengo los dedos secos por esta primavera que me deja sin agua. Ahora, voy a tratar de seguir el día haciendo como que nada raro está ocurriendo, como si no fuese necesario ponerme barreras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s