Ciclando

Era un secreto a voces en mi interior. Pero lo fue hasta que una mano generosa me cedió el asiento en el metro cuando noté mi estado de decaimiento emocional. “¿Te sientes mal?”, “No”, dije. Ahí mismo brotaron las lágrimas. No lo sabía, pero estaba aguardando el momento de el que las lágrimas afloraran sin causa aparente. Ahí estuvo esa mano generosa, practicándome reiki mientras me daba palabras de aliento. “Cuéntame que te pasa”, me dijo, y yo no atinaba a decir nada. ¿Qué me pasaba?, ¿qué me pasa?. No sabía que contestar. Finalmente un “soy bipolar” salió de mi boca y ahí siguió la seguidilla de hechos que han marcado mi cuadro y el impacto que creo han tenido en mi hija. Creo que sin duda, es lo que más me afecta. El resto son sólo las consecuencias.

Conclusión, estoy ciclando, cosa que ocurre con o sin quetiapina; así que toca subir la paroxetinay tal vez recurrir a jodorowsky.

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