Mi mortaja está tibia

He visto mi cuerpo inerte sobre la cama en más de una oportunidad. He sentido el peso del frío cuando he despertado en un quirófano o en el pasillo de un hospital. Sé del sangrado estomacal casi a punto de estallar sobre una alfombra. Y sé del dolor que no sana, aún, entre quienes se sienten parte de mi. Entonces, por qué insisto en cobijarme en pesadillas y monstruos a punto de alcanzarme? Por qué rompo en llanto mirando un puñado de píldoras a medio tragar? Por qué me persigue la idea de entregarme al vacío? o Por qué mis fantasmas no dejan de quejarse a mi lado? Llamo a esto una estación de tránsito a la que llego de vez en cuando incluso cuando no hay razón para hacerlo.

Hoy me asomé a este tránsito. Me paseé por esos intersticios de dolor para ver que le pasaban a mis lágrimas. Si no salían debía partir a pedir ayuda. Si lo hacían, podía quedarme quieta y partir de nuevo (si, verdad, masoquismo puro). Hoy salieron por pura memoria, como esa memoria auditiva que escucha voces que irrumpen en medio del vacío. Hoy puedo decir que aunque llevo una mortaja a cuestas, ésta aún no se enfría. Y sin embargo, sigo aquí. Benditas sean las terapias y bendito sea el amor por la vida.

One Reply to “Mi mortaja está tibia”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s