Ojos de bipolar

Subí desde mi cama y caminé derecho a la terraza a fumar el cigarrillo de siempre, el que despierta y acompaña a la vez. Me pesaban el cuerpo, como suele ocurrir, y mi brazo izquierdo que trataba de ajustarse al resto del cuerpo (a estas alturas los considero por separado). Y ahí estaban mis ojos torneados por un color violeta pálido en una combinación de tierra y azul. Cómo disimular mi condición. Duermo, descanso y así y todo las ojeras no se van.

Hace un tiempo atrás, las ojeras eran para mi un signo casi de sensualidad. Las amaba. Pero estas… estas que no salen nunca esté feliz o triste simplemente no me gustan. No lo notaría si no fuera por los comentarios de mis conocidos y las miradas atónitas de quienes me ven pasar. Siento que me observan todo el tiempo (capaz que no sea así, pero me lo creo realmente).

Anoche soñé que destruía una casa de adobe con una picota y mis manos. Me sentí como en una batalla contra mi misma. Creo que empecé una fase de negación nuevamente. Qué manera de ciclar, pero esta vez no es de arriba- abajo, sino de lado a lado. Y no toda la culpa la tienen mis ojeras.

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